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title: "Inteligencia Artificial: La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos. El riesgo de la manipulación a nivel global"
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description: "El Obispo José Antonio Díaz, comento la nueva encíclica sobre inteligencia artificial, advirtiendo sobre el riesgo de la tecnocracia y la concentración de poder, y subrayo la necesidad de proteger la dignidad humana y el trabajo ante la revolución tecnológica."
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date_published: "2026-05-25T23:26:00-03:00"
date_modified: "2026-05-25T23:37:09-03:00"
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# Inteligencia Artificial: La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos. El riesgo de la manipulación a nivel global

![Tedeum 1](/download/multimedia.normal.a0be60f43e40843a.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)*El obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, José Antonio Díaz, presidio el tradicional solemne Tedeum en la Iglesia Catedral.*

Queridos hermanos, como patria, que no solo es una organización institucional que incluye personas con distintas responsabilidades, sino que, sobre todo, tiende a ser una comunidad, una comunidad organizada, por supuesto. Nosotros venimos transitando el camino de esta historia a la que pertenecemos, y la forjamos a partir de determinados principios que son fundantes, que fundaron nuestra patria. Hemos escuchado en el evangelio cómo el señor les hace notar a aquellos que fueron en nombre de un grupo que estaba buscando que Jesús se contradijera o contradijera las normas establecidas por el Imperio romano, y él les hace ver que hay 2 dimensiones fundamentales que bien nos pueden venir a nosotros en este nuevo aniversario de nuestra patria de la revolución de mayo. Bajo la figura y la inscripción de este denario que tenía al César como imagen, él les dice, den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, marcando claramente la doble dimensión que tiene todo ciudadano, una doble ciudadanía, una ciudadanía terrena y una ciudadanía celestial, la vida temporal y la vida eterna. La vida eterna le marca el sentido a la vida temporal, porque es trascendente.

Y esto me parece que es muy importante, y por esa razón el apóstol, en la primera lectura que escuchábamos, pide oraciones justamente por los gobernantes, porque necesitan del auxilio y de la gracia de Dios. Y nosotros nos reunimos en un templo para dar gracias a Dios por nuestra patria, sabiendo que sin la ayuda de Dios no podemos caminar honestamente y no podemos alcanzar las metas que, como patria, nos hemos propuesto. Junto con esta circunstancia que nos reúne y con esta motivación fundamental de doble ciudadanía que tenemos como cristianos y como miembros de una patria mayoritariamente cristiana, aparece justo hoy, esta mañana, una encíclica promulgada por el Papa León XIV acerca de la inteligencia artificial, que él lo considera como una nueva revolución emparentada con la primera revolución que generó el primer documento de la doctrina social de la iglesia que tenía que ver con la revolución industrial, y el nombre de esta encíclica era Rerum Novaro, es decir, sobre las cosas nuevas. Y en este sentido, la revolución tecnológica ha generado un serio riesgo de que la tecnología se convierta en tecnocracia. Ya desde hace varias décadas, nosotros estamos asistiendo al predominio de la tecnología y al dominio de aquellos que están operando detrás de la tecnología.

Y cuando hablamos de la inteligencia artificial, ese riesgo se multiplica. Y por eso el santo padre ha querido ver en esta revolución tecnológica una oportunidad, pero también requiere de una advertencia acerca del manejo de la tecnología. De hecho, la tecnología, especialmente las agencias informativas, desde hace mucho tiempo tiene solamente algunos poderosos que están manejando y dominándola, orientando las noticias y, sobre todo, generando una orientación clave para la para la sociedad y el mundo de hoy. Incluso, me atrevería a decir, más poderoso que la política. Y, a pesar de que se lo pone en otro lugar, sin embargo, la influencia que tiene los medios de comunicación y la técnica, especialmente, en este caso, la inteligencia artificial, es tan poderosa que puede estar por encima de las decisiones de los hombres más poderosos en la política a nivel mundial.

En realidad, los verdaderamente poderosos no aparecen, están detrás. Y eso hace más riesgoso todavía esta situación en la que nos encontramos, y por eso el Papa le presta tanta atención, dedicando la su primera gran encíclica a la inteligencia artificial. Magnifica Humanitas, se llama este documento, haciendo referencia a la magnificencia de la humanidad, creada por Dios. La Magnífica Humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva, levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habitan juntos.

Cada vez que el hombre encuentra un instrumento que le da poder, corre el riesgo de sobrepasarse en esa búsqueda de dominio de unos sobre otros, y normalmente el dominio, como decíamos recién, está en manos de pocos.

Por eso es tan importante volver la mirada sobre la necesidad de proteger la dignidad humana. La persona no es un recurso que se pueda explotar. En el segundo capítulo de este documento, el Papa enumera los fundamentos y principios de la doctrina cristiana, entre los cuales se encuentra la dignidad humana como el centro de todo el engranaje social. La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos. De esa manera, describe el Papa el riesgo de la manipulación a nivel global, y hace referencia a la necesidad de que esa tecnocracia respete la centralidad de la dignidad humana.

Técnica y dominio son temas que están entrelazados. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la inteligencia artificial entra en el meollo del tema que nosotros abordamos, dice el Papa. Advierte contra el paradigma tecnocrático ya denunciado por el Papa Francisco, y por el cual toda elección viene dictada exclusivamente por parámetros de eficiencia y beneficio. El trabajo es otro de los temas que aparecen en la descripción que hace el santo padre sobre esta temática. En la cuarta revolución industrial, que representa la transición digital, el papa destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo.

![Tedeum](/download/multimedia.normal.b3f8da7ca2854d55.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)*Mons. José Antonio Díaz, le dedico gran parte de su homilía a la nueva encíclica que presento el Papa León LIV sobre la "Inteligencia Artificial"*

Las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores, explica, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores, relegarlos a funciones marginales y someterlos a una vigilancia automatizada. Por el contrario, es necesario diseñar sistemas centrados en la persona, y no solo en el rendimiento, porque la tecnología puede, sin duda, liberar al hombre de tareas pesadas y repetitivas, pero no puede conducir en absoluto al desempleo en nombre de la reducción de costes y el aumento de beneficios. En un escenario en el que se perfilan mayores niveles de pobreza y desigualdad provocados por sistemas automatizados que han sustituido al hombre, el papa boga también por una renovación de las organizaciones sindicales. Y en este sentido, afirma que el desarrollo no se mide solamente en términos de productividad. La transformación digital debe gestionarse de antemano mediante criterios sociales, estables, formación accesible y continua para los trabajadores y la responsabilidad empresarial.

El Papa señala la necesidad de superar este parámetro tratando de medir el desarrollo humano a partir de números o a partir de mediciones económicas. Esta es una tentación siempre latente que no nos deja fuera a la Argentina. En Argentina, creo, creo no equivocarme, estamos más atentos a los índices económicos que a los al desarrollo humano integral de las personas. Y esto es riesgoso, porque cada vez que un índice sube, el pueblo se espanta, tiene miedo, se decepciona, se desilusiona, porque no estamos mostrando los otros índices que también deberían alentarnos, que normalmente no se ven porque las noticias generadas por los medios de comunicación no siempre resaltan las buenas noticias. Y esto es particularmente importante en nuestro país cuando estamos tratando de entrar en algunos caminos que son riesgosos, por lo menos, cuando ponemos tanta ficha o tanta importancia al factor económico.

Por eso vale la pena también pensar en la familia como bien primario. O sea, el Papa habla especialmente de este tema y destaca la referencia a la familia fundada en la unión estable de un hombre y una mujer, y que es un bien social primario, célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria, que debe apoyarse también mediante políticas laborales que favorezcan la estabilidad y los ritmos humanos, de modo que se garantice el justo equilibrio de vida y se proteja esa capacidad de construir el futuro que hace generativa a la sociedad.

En este sentido, uno de los parámetros para medir el grado de desarrollo humano es justamente el fortalecimiento de los vínculos personales e institucionales de nuestro pueblo. Y el otro punto que el Papa viene abordando desde el inicio de su pontificado es la guerra, la amenaza constante de la guerra, que no solo debe ser visto como un desafío a nivel internacional, sino también una guerra entre nosotros. Por eso, en este día queremos mirarnos, mirar a nuestra patria y mirarnos a nosotros como miembros de esta patria, y evaluar la calidad de vida institucional que nosotros hemos venido generando.

Porque, como decíamos recién, eso no se ve en los índices económicos. Los índices de desarrollo humano se ven en la inclusión, en la ayuda mutua, en la solidaridad, en el diálogo personal e institucional, en el respeto entre nosotros, en la capacidad de convivencia pensando distinto, y todo eso se hace mediante un ejercicio continuo y constante en ámbitos institucionales y comunitarios.

Que la santísima virgen nos ayude a construir una patria de hermanos y a no olvidarnos de los principios fundamentales que deben regir nuestra convivencia social.

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