¿Salud o Economía? Por Roberto Guzmán

COLUMNA 14 de abril de 2021 Por C.P.N. Roberto Guzmán
El Contador Público Nacional (C.P.N.), Roberto Guzmán, comparte su análisis sobre la premisa Salud o Economía en Argentina. Además, compartirá este y otros análisis de la realidad en Tucumán y en el país, en una columna invitada por VIENTOS TUCUMANOS.
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C.P.N. Roberto Guzmán

Se instaló una falsa opción: Salud o Economía. A partir de esa premisa equivocada, comenzaron muchos problemas que, a más de un año de imponer una serie de de restricciones a la circulación y a la economía (Aislamiento social preventivo y obligatorio, distanciamiento social y obligatorio, etc), todavía siguen generando discusiones y muy pocas soluciones.

Cuando el 19 de marzo de 2019 se dictó el DNU-2020-297-APN-PTE, se dispuso que “las personas deberán permanecer en sus residencias habituales o en la residencia en que se encuentren a las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020, momento de inicio de la medida dispuesta. Deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo”. Se establecía así la paralización de la economía, independientemente de las excepciones que dispuso el mismo decreto.

Es verdad que al mismo tiempo se dictaron medidas paliativos: ATP; la prohibición de suspensión de servicios de agua, energía eléctrica por falta de pago para los sectores más carenciados, así como el congelamiento de alquileres y suspensión de desalojos; etc. Todas estas medidas estaban dirigidas a la protección de los sectores más carenciados, lo que sin dudas estaba bien. Pero, una vez más, el sector olvidado y más castigado fue el de la clase media, que –históricamente- es el sector movilizador de la economía a través del consumo; de la generación de empleo (en la pequeña y mediana empresa); los profesionales; comerciantes y pequeños agricultores entre otros.

Estamos a más de un año de esa primera decisión, aceptada por la sociedad en su conjunto porque la medida dispuesta era “para adecuar el sistema de salud” para cuando llegue el pico de la pandemia. Sin embargo el tiempo transcurrió; vamos por la segunda ola y el sistema, no funciona como debería (aún con el esfuerzo verdaderamente heroico del personal de la salud que siguen a la vanguardia mientras lloran a los compañeros muertos).

Mientras tanto, en economía nos encontramos con una inflación descomunal –producto entre otras cosas de una emisión descontrolada- que castiga con mayor fuerza a los sectores más vulnerables (más del 40% de pobreza). A lo anterior se suman: altísimos niveles de desempleo y un altísimo gasto público devenido de un estado elefantiásico e improductivo.

Nos damos entonces con que la premisa Salud o Economía no es ni fue nunca válida. Estamos con un sistema de salud agotado que testea y vacuna en forma lentísima; TODOS perdimos un ser querido: un familiar o un amigo y como si fuera poco, también allí se filtró la corrupción. Incluso, en aras de la salud, se cerraron las escuelas con el tremendo daño en lo social y afectivo que esto significó. La economía mientras tanto, está en uno de los momentos más crítico de la historia.

Hoy más que nunca es necesario una reducción del gasto político para fortalecer sectores esenciales como la salud,  la educación y la seguridad. Estamos en el momento oportuno para una reforma tributaria que simplifique el actual sistema ampliando la base de tributación para que todos paguen y así todos paguemos menos. En este sentido, de poco valen los parches como la modificación en ganancias que seguramente, antes de fin de año, resultará insuficiente si seguimos en este crecimiento inflacionario.

Urge que la dirigencia política y la dirigencia empresarial, profesional y social se reúnan (superando la famosa y triste grieta); que se constituyan en un organismo más abierto e inclusivo que el consejo económico social convocado por el Sr. Presidente y que de allí surjan las decisiones y las medidas que nos permitan gozar de una Economía con Salud.

Contador Público Nacional (C.P.N.), Roberto Guzmán

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