El inmenso predio de siete hectáreas requiere de un mantenimiento costoso, pero la prioridad absoluta es la salud de los residentes. "Yo puedo dejar una semana sin cortar el pasto pero no puedo dejar a los residentes sin medicamentos, sin alimentación, sin atención médica", sentenció el padre. Hoy cuentan con 80 empleados que asisten a los internos y que también necesitan cobrar sus sueldos para vivir.
El director aclaró que la falta de pago y la desactualización de los montos frente a la inflación afecta a casi todas las instituciones del país. En este contexto, rogó que se entienda la gravedad del problema. "No estamos hablando de números, son personas con una historia, con un nombre... no es una estadística, es una persona".
Tras hacer público el reclamo, el hogar recibió llamadas de autoridades legislativas, del Ministerio de Desarrollo Social y del vicegobernador. "Nosotros en un rato tenemos reunión con el gobernador", confirmó el sacerdote buscando soluciones estructurales. Remarcó que toda donación sirve, pero necesitan urgentemente que se restablezca la cadena de pagos.





















