
Luego de más de dos horas de enfrentamiento, en las que los manifestantes arrojaron piedras y los efectivos respondieron con gases, balas de goma y un camión hidrante, finalmente hubo 25 personas detenidas, y ocho efectivos heridos, pertenecientes a Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal.
En otro sector, hombres encapuchados comenzaron de arrojar cascotes. La respuesta de las fuerzas federales fue inmediata y los disturbios continuaron durante más de dos horas.
Los grupos que iniciaron el conflicto emergieron en medio de la zona donde había banderas de sectores políticos de izquierda e iniciaron una intensa pedrea contra la formación que custodiaba el vallado perimetral del palacio legislativo. Las piedras llovían sobre los escudos de los gendarmes y rebotaban contra sus cascos de plástico.
El vehículo requirió la asistencia de un camión tanque para conectar la manguera y abastecerse de agua antes de desplegar su chorro contra los grupos más agresivos. Los proyectiles, lanzados con gomeras por manifestantes, llegaban hasta donde se encontraban los cronistas, lo que obligó a extremar las precauciones durante la cobertura.
Algunos asistentes buscaron refugio en los bares de la zona, pero varios locales bajaron las persianas y no permitieron el ingreso. A todo esto se sumó la lluvia intensa y el viento que complicaron aún más la permanencia en la plaza.
La jornada coincidió, además, con el intento de la oposición en la Cámara de Diputados de derogar el DNU 70/2023, el decreto que desreguló cientos de actividades al inicio de la gestión libertaria, aunque el oficialismo logró evitar el quórum necesario gracias a un puñado de ausencias clave de gobernadores aliados.
El gas lacrimógeno, mientras tanto, también llegó al interior del recinto. Según indicaron fuentes parlamentarias consultadas por Infobae, el efecto se sintió incluso en el anexo del Congreso, donde varios diputados debieron retirarse de los despisos del Palacio Legislativo tras sentirse descompuestos. Entre ellos, la diputada Cecilia Moreau tuvo que recostarse para recuperarse. “Nunca había pasado esto, le pusieron más fuerza al gas”, señalaron las mismas fuentes.
En las redes sociales, la funcionario Alejandra Monteoliva cuestionó a quienes protagonizaron los disturbios. “Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada”, escribió en su cuenta de X.
Y agregó: “El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley”.
Se podía ver como una muralla viva de efectivos que se concentró detrás del vallado metálico para evitar que cediera ante la presión de la multitud. Quienes protagonizaron los enfrentamientos portaban máscaras, cascos y banderas de partidos de izquierda, y se diferenciaron de los estudiantes, docentes y trabajadores universitarios que participaron de la marcha.
El segundo caso se registró en Rodríguez Peña 80, entre avenida Rivadavia y Bartolomé Mitre, donde una mujer de 57 años presentó síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular (ACV). El auxilio fue regulado por telemedicina y, tras la llegada del móvil sanitario al lugar, la paciente fue trasladada al Hospital Ramos Mejía.
Según el balance oficial hasta el momento, dos civiles recibieron atención médica durante la jornada: un hombre y una mujer, ambos mayores de edad. Una de ellas fue atendida en el lugar, mientras que la otra debió ser trasladada a un centro de salud.



















