Profundo mensaje de los Obispos de Tucumán tras la Beatificación de Fray Mamerto Esquiú

RELIGION 07 de septiembre de 2021 Por Vientos Tucumanos Noticias
"Es un profundo llamado a la unidad, al encuentro de los argentinos", dijeron los Pastores Carlos Sánchez (Obispo Arquidiócesis de Tucumán), Roberto Ferrari (Obispo Auxiliar Arquidiócesis de Tucumán) y José Antonio Díaz (Obispo Diócesis de Concepción).
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De izquierda a derecha.- Ferrari, Sánchez y Díaz

Comunicado

"Queridos tucumanos, como pastores de las iglesias de Concepción y Tucumán, 
llenos de alegría, damos gracias a Dios por el regalo de la beatificación de Fray Mamerto 
Esquiú.

El Beato Mamerto Esquiú es hijo de esta tierra norteña y, como hijo de Dios, lo amó y buscó siempre hacer su voluntad. Ese amor a Dios lo llevó consecuentemente a amar a los hermanos especialmente a los más necesitados, consagrando su vida como Sacerdote franciscano y Obispo.

El padre Esquiú fue pastor entregado a su pueblo, como Jesús, peregrino y misionero incansable, respondió con entrega y fidelidad al designio amoroso de Dios asumiendo las realidades de su época iluminándolas con la alegría del Evangelio.

En su corazón de argentino, cristiano, sacerdote y obispo, experimentó un profundo amor por la Patria y por todos los hermanos, pero también el dolor por los enfrentamientos, divisiones, las luchas internas por intereses mezquinos, egoístas, ambiciosos y soberbios de sus compatriotas.

Hoy queremos escuchar a Dios ¿qué nos dice ante el regalo de la beatificación de Mamerto Esquiú? ¿Cuál es el legado luminoso que nos regala Dios a través de la vida y el ministerio del nuevo Beato?

Es un profundo llamado a la unidad, es un llamado a la fraternidad, al diálogo, al encuentro de los argentinos.

La fe de una mamá, de un matrimonio, de padres angustiados por la enfermedad de su bebita enferma, le arrancó a Jesús, el milagro de la curación por la intercesión de Fray Mamerto Esquiú.

Este milagro posibilitó dicha beatificación.
Hoy también, como creyentes, invoquemos al Señor en este momento doloroso, difícil, angustioso, de grandes y graves sufrimientos, injusticias y necesidades que vive nuestro Pueblo santo. Clamemos al Señor para arrancarle el milagro de nuestra conversión, de la concordia, de la paz, de la unidad y del encuentro de los tucumanos y de los argentinos.

Que Dios los bendiga infinitamente, María Inmaculada de la Merced los acompañe y bajo la intercesión del Beato Mamerto Esquiú podamos encontrar caminos de unidad y de 
paz.

Con la bendición de Dios, nos despedimos".

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