“No los dejaré huérfanos”: Tenemos que reconocer como a veces vivimos como huérfanos teniendo un Padre

RELIGION 17 de mayo de 2020 Por Vientos Tucumanos Noticias
El Obispo Melitón Chávez, aseguró “Lo feo es cuando invocamos a Dios como Padre y no vivimos como hermanos”, durante la Celebración de la Santa Misa este domingo.
Catedral
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Partes de la homilía del Obispo José Melitón Chávez, en la Catedral de la Diócesis de la Santísima Concepción, este domingo sexto del tiempo de Pascua.   

Mons. Melitón Chávez: Nos vamos renovando a la luz del mensaje del Señor, ¿Qué implica para nosotros la resurrección del Señor?, hemos escuchados los domingos anteriores que Jesús resucitado es nuestro Pastor, es Camino, Verdad y Vida, es aquel que nos hace un lugar junto al Padre.

Hoy aparece otra persona, nombrada, anunciada, prometida por el Señor. Esa persona que es el Espíritu Santo, al cual Jesús lo llama el Paráclito, palabra que significa ese otro amigo para que este al lado nuestro y para que sea él, el que nos abra el camino hacia el Padre.

Catedral 1
Él nos lleva a Jesús para que vayamos al Padre, en toda la Pascua del Señor nos va orientando hacia el Padre Dios, quien hace posible esa entrada nuestra en Dios, es el Espíritu Santo, para eso Jesús ha venido, ha derramado su sangre, para eso ha resucitado para hacernos un lugar junto al Padre. Esa es nuestra morada, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La fe cristiana viene a tocar una realidad muy profunda de nuestra vida, toca la medula de nuestra vida, porque toca nuestros vínculos. Ya lo dijo el Papa, “no estamos destinados a salvarnos solos, nadie se salva solo” somos una familia, somos una humanidad.

En el año 1987 cuando el Papa San Juan Pablo ll visitó nuestro país, los jóvenes le preguntaron ¿Cuál es el problema de la humanidad que más le preocupa? Y el Papa dijo, me preocupa ver una humanidad sin Padre, que se ha soltado del Padre, era como una resonancia de lo que nos dice Jesús “No los dejaré huérfanos”.

Cuanta gente hay que es abandonada por sus padres, o no lo conocieron y vivieron sus historias sin sus padres, llamando padres a las personas que los han amado o acogido en su casa. Pero también hay muchas otras formas de orfandad y cuando la orfandad no es experiencia de paternidad, de sentido de pertenencia y uno se siente afuera en todas partes.

Cuando hay orfandad no hay sentido de pertenencia, y tampoco hay sentido de hermandad, de fraternidad, este no es un tema solo de religión sino un tema de sentido de la vida y sentido de la humanidad, una humanidad que deja de tener esa referencia de Padre inmediatamente intenta edificarse de cualquier manera y pueden manipular a naciones enteras, razas enteras, porque no tienen sentido de Padre.

Lo feo es cuando invocamos a Dios como Padre y no vivimos como hermanos. Eso es peor, cuando aparentemente somos religiosos porque hablamos de Dios como Padre, pero en los hechos marcamos diferencias, este sí, este no.  

“No los dejaré huérfanos” nuevamente tenemos que reconocer, como a veces vivimos como huérfanos teniendo un Padre.

Catedral 2
Cuando vemos chicos en las calles permanentemente nos preguntamos, ¿tendrán padres? Un papá una mamá, un padre que me sostiene, una madre que me ayuda, una casa un hogar, le da consistencia a mi vida y no ando dando vueltas por ahí.

A veces vivimos con un estilo de orfandad, porque no tenemos clarificada esa relación con el Padre Dios, porque no vivimos en la fraternidad, entonces el don último de Jesús será el Espíritu Santo.

Cuando hablamos de Pentecostés pensamos que es todo emoción, que es solamente cánticos, no, hay algo más.

De mi padre aprendí la pertenencia, recuerdo la imagen cuando era niño y de gran porte, me tomaba de la mano de él, su mano grande y la mía chiquita, el me llevaba  (lo recuerdo a 35 años de su fallecimiento, un día como hoy).

Jesús no es un calmante, Jesús no es una pastilla para sentirse bien, para zafar de los problemas, él nos mete en esta dimensión nueva, una vida nueva que es la vida de Dios.

La vida de la Gracia, vivir en Trinidad, vivir en Dios.

Ojala que esta Pascua celebrada en medio de la oscuridad de la pandemia, una Pascua con sentido de esperanza a partir de este sentido que tenemos, de la vida. Somos una sola familia, una solo humanidad.

El Espíritu Santo se nos dará no para que nosotros nos sintamos bien, sino para que tengamos la inquietud de ir hacia el Padre como una sola familia, como una sola humanidad, Dios no tiene otra manera de mirarme a mí, que no sea como hijo.

Dios nunca deja de mirarnos como familia, de mirarnos como hijos, el Espíritu Santo te hace percibir eso.

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