
Mons. Díaz: “La verdadera riqueza proviene de Dios y se manifiesta en la justicia, misericordia y pureza de corazón”
El Obispo José Antonio Díaz, explicó, la Bienaventuranza es sinónimo de felicidad. En primer lugar, cuando se habla de los pobres.




El Obispo José Melitón Chávez, invito a sus fieles a través de la señal televisiva de Canal 5, a afrontar la vida como viene, cargando nuestra Cruz de cada día.
RELIGION 28 de junio de 2020
Vientos Tucumanos Noticias




Parte de la Homilía de Mons. José Melitón Chávez, en la Misa del domingo celebrada en la Iglesia Catedral de la Diócesis de la santísima Concepción.


Ser Cristiano significa ser discípulos del Señor, es decir tener un vínculo, una relación con él y por lógica seguirlo a él. No consiste solamente tener una idea de él, no solo ser observantes de una serie de normas, mandamientos, códigos que tengamos que seguir, esencialmente el cristianismo es una persona, Es Jesucristo, que está vivo y que nos llama a seguirle.

Y el modelo de ese seguimiento está plasmado en el Evangelio, Jesús ya había pronunciado ante los suyos todo el sermón de la montaña que comienza con las bienaventuranzas y que después también como una re lectura de los mandamientos, como había que vivir los mandamientos en el nuevo orden que Jesús establecía a través de la nueva alianza. Entonces Jesús termina con este pasaje en el que llama a los discípulos a un seguimiento serio de verdad y llama a un seguimiento que implica cargar con su Cruz.
“El que no toma su Cruz y me sigue, no es digno de mí”, no es discípulo mío. Normalmente cuando escuchamos que tenemos que tomar la Cruz, por ahí, nos conmueve, nos rechaza porque es como si uno dijera encima de tantas cosas que uno tiene que sufrir y vivir en la vida, encima tener que cargar una Cruz, parecería que el cristianismo es un poco cruel con nosotros y sin embargo Jesús nos está hablando simplemente, de la Cruz de lo cotidiano, la Cruz del cumplimiento con el deber, si uno pensara solamente lo que implica el cumplimiento del deber de cada uno de nosotros en todos los ámbitos, desde la casa, el trabajo, la convivencia cívica, en la comunión de la Iglesia, ante la sociedad que tiene tantas carencias y tantas necesidades, entonces nos está hablando de adoptar ante la vida una actitud fuerte, sincera, noble, que está marcada por el amor, que significa afrontar lo que viene.

Saber afrontar por amor a Dios y por amor a los otros aquello que se nos presenta en el camino, ese afronte, ese poner el cuerpo a la vida es lo que hizo Jesús.
“No es cuestión de andar inventando Cruces, sino asumir la vida, pero la vida así con estos desafíos que nos presentan en cada día”.
Siempre Dios nos llama a dar un poco más, pienso en los voluntarios en este tiempo de pandemia, en el que todos tenemos miedo obviamente y tenemos que tener ese respeto de cuidado, esa prudencia para no contagiarnos, pero sin embargo cuantas personas con todos los cuidados arriesgan sus vidas, ponen sus vidas aquí y en el mundo entero. Incluso algunas personas han dado la vida, queriendo servir a los otros.
También para todos los profesionales médicos, enfermeros, servidores públicos, que están poniendo el cuerpo a todo esto, implica realmente tomar la Cruz, significa un seguimiento de Jesús eso es lo concreto. De lo contrario todo queda en las nubes, en los cantitos de una liturgia celestial que podemos celebrar, pero sin embargo todo eso es celestial, todo lo bello del Amor de Dios está concentrado en el Amor y en el servicio.

Tenemos que sacar de nuestro corazón ese poquito más que el Señor nos pide, poquito más de compasión. Cualquiera que les de beber un vaso de agua por ser mis discípulos, no quedará sin recompensa, dijo Jesús.
Los pequeños gestos son los que nos unen a Jesús y nos hacer ser verdaderamente discípulos de él. Nuestra identidad cristiana pasa por el seguimiento de Jesús, por el afrontar la vida, por gambetearla, no cuerpearla a la vida, sino afrontar la vida, afrontar aquellas situaciones que se nos presentan, difíciles, complejas, no es fácil comprender a una persona que está en la calle, todas las situaciones de fragilidad que se nos presentan. Pero lo bueno es decir como cristianos que aquí estamos para ponerles el cuerpo, vamos a recibir la vida como viene, vamos a afrontar con esperanza todo esto.

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