“Dios no mira nuestra generosidad en base a la cantidad económica, sino sobre la generosidad del corazón”

RELIGION 07 de noviembre de 2021 Por Vientos Tucumanos Noticias
La limosna de la viuda del Evangelio, fue el tema central que predico este domingo el Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, Mons. José Antonio Díaz.
Mon. Diaz
Mons. José Antonio Díaz - Obispo

En el tiempo de Jesús no había billetes, solo había monedas y el lugar en donde se depositaba el dinero (limosna), era de forma de embudo es decir que, de tal manera, cuando uno ponía una moneda, dependía del tamaño o cantidad de monedas el sonido que producía el mismo. El embudo era de cobre. 

Entonces cuando la gente ponía muchas monedas, se sentía que eran muchas las monedas que se ponían de manera de que los que estaban en torno, podían más o menos dimensionar el aporte. 

A mayor aporte era como que la persona se distinguía en relación a los otros. En medio de todo esto, aparece una mujer viuda, no nos olvidemos que las viudas en el antiguo testamento eran mujeres muy desprotegidas (no contaban con leyes previsionales), es decir que estaban muy desamparadas. 

La mujer viuda del Evangelio de este domingo, dio todo lo que tenía dice Jesús. Por eso lo llama a los apóstoles y les dice, fíjense como esta mujer que dio poco, sin embargo, dio más que todos. 

¿Por qué?, porque dio no de lo que le sobraba, sino de lo que tenía para comer. 

La forma de medir la generosidad entre nosotros, esta muchas veces materializada, es decir tiene que ver con la cantidad. Dios no mira principalmente la cantidad, sino la proporción de esa cantidad a la relación de lo que uno tiene. Dios mira la generosidad del corazón.

¿Por qué lo hago?, para que lo hago?, lo hago para presumir o para aparecer o lo hago porque realmente considero importante ayudar a una determinada persona y, cuanto pongo en relación a lo que realmente tengo. 

Dios mira nuestra generosidad no, en base a la cantidad económica, sino sobre todo a la generosidad del corazón. Dios nos hace mirar la necesidad de ser generosos, de abrir el corazón, porque no es solo con dinero que uno puede agradar a Dios. 

Por ahí le damos un poco de dinero a un pobre que está necesitado y se lo doy como dice el Papa Francisco, sin ni siquiera mirarlo a los ojos, casi como diciendo descargo mi conciencia en esta persona necesitada, sin detenerme sin ni siquiera como se llama, quien es, que le hace falta verdaderamente, porque las personas humanas no solo necesitamos cosas, también necesitamos afectos, dignificación, atención, ayuda de otro tipo. 

 

 

 

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