
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, analizó la actualidad del sector agropecuario y las dificultades que enfrentan los productores en el actual esquema financiero.
La realidad del campo
Al abordar la situación de los productores, Pino fue contundente al señalar que, si bien el caso de la fabricante de neumáticos Fate genera un alto impacto en la opinión pública, en el sector rural se viven situaciones de similar gravedad de manera cotidiana. “Hace ruido FATE, pero en el campo hay un montón de FATEs”, afirmó el titular de la SRA, sugiriendo que existen numerosas explotaciones y unidades productivas que enfrentan crisis terminales o procesos de desinversión sin alcanzar la misma relevancia en la agenda nacional.
El dirigente explicó que el sector agropecuario está compuesto por unos 250.000 productores distribuidos en todo el territorio, cuyas decisiones se ven directamente afectadas por las señales económicas. En ese sentido, advirtió sobre la distorsión que genera la prevalencia de la rentabilidad financiera por sobre la productiva. Al respecto, sentenció que cuando los números muestran que “una vaca rinde más en el banco que en el campo, hay algo que está mal”.

Pino enfatizó en la necesidad de que la actividad se desarrolle dentro de marcos de normalidad que permitan trabajar de la mejor forma posible, evitando intervenciones que, como ocurrió en el pasado con el cierre de exportaciones de carne, provocaron la pérdida de millones de cabezas de ganado y la desaparición de 150 mil productores.
Expectativas para la cosecha y el rol de las retenciones
A pesar de los desafíos, el presidente de la Rural manifestó una mirada optimista respecto al ciclo productivo 2026. Según su análisis, se percibe un clima de expectativas favorables, algo que ejemplificó con la alta demanda de financiamiento observada en eventos sectoriales como Expoagro, donde se registraron extensas filas de productores buscando acceder a créditos del Banco Nación.
Sin embargo, aclaró que la transición no será sencilla debido a que el sector viene de balances productivos muy ajustados. En este punto, Pino trazó una diferencia fundamental entre producir con y sin inflación elevada. Según explicó, en un contexto inflacionario los errores de gestión solían “limpiarse” o licuarse en un plazo de 90 días, mientras que en el escenario actual de estabilización esos errores permanecen y afectan directamente la viabilidad del negocio.
Respecto al impacto de las políticas impositivas, Pino se refirió a la medida de retenciones cero aplicada durante un breve lapso en 2025. Indicó que dicha disposición “no tendrá un efecto significativo en la cosecha 2025/2026, dado que en aquel momento la mayor parte de la soja utilizada provenía de acopios exportadores que no habían sido declarados previamente”. No obstante, pronosticó que, pese a la necesidad de recomponer stocks, Argentina tendrá una buena cosecha gruesa.
La crisis de las economías regionales
Uno de los puntos de mayor preocupación para la SRA es la crisis que atraviesan las economías regionales. Pino puso como ejemplo la situación de la vitivinicultura en Mendoza, señalando un desfasaje entre la oferta y el consumo interno. Explicó que la producción actual de uva está dimensionada para un mercado con un consumo per cápita de vino de 90 litros anuales, cifra que ha caído drásticamente (en 2025 se consumieron casi 16 litros de vino por persona), generando una sobreproducción que deprime los precios.

Como alternativa para la diversificación en la región cuyana, el dirigente mencionó que en reuniones con el Gobernador de Mendoza han planteado el potencial de la provincia para producir alfalfa, un producto con alta demanda internacional. Destacó que estas producciones regionales son vitales por la demanda de trabajo intensivo que generan en períodos específicos del año.
Reforma laboral y generación de empleo
Para el titular de la Rural, el agro tiene un techo de crecimiento muy alto si se dan las condiciones adecuadas. Sostuvo que “el país puede pasar rápidamente de las 140 millones de toneladas actuales de granos a las 200 millones”, citando como antecedente el reciente desempeño del trigo, que alcanzó los 28 millones de toneladas gracias a la baja de retenciones y el acompañamiento del clima.
En este marco, Pino otorgó un rol central a la reforma laboral para dinamizar la contratación en el sector. Aseguró que la Sociedad Rural ha aportado numerosas ideas al Poder Ejecutivo en esta materia. Según su visión, el campo no es solo la producción primaria, sino todo el efecto derrame que genera en pueblos y ciudades. “Con una reforma laboral que le permita a esos señores tener más gente trabajando, es imparable la cantidad de trabajo que se puede dar”, afirmó en referencia a sectores como el de los contratistas rurales.
























