
A poco más de 24 horas del brutal asesinato del policía federal tucumano Rodolfo Manfredi en Rosario, la investigación dio un giro clave. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmó este sábado que ya son tres las personas detenidas por el homicidio ocurrido el jueves a la noche en la zona oeste de la ciudad.
El botín narco: armas, drogas y celulares
Los procedimientos no solo permitieron capturar a un nuevo sospechoso, sino que desnudaron la logística criminal de la zona. Durante los allanamientos, las fuerzas de seguridad secuestraron una importante cantidad de material probatorio:
- Tres armas de fuego y 162 municiones de distintos calibres.
- 358 envoltorios de cocaína (más otros 86 gramos sin fraccionar) y varias dosis de marihuana.
- Elementos de corte, fraccionamiento y dos balanzas de precisión.
- 26 teléfonos celulares y un dispositivo Posnet.
- La pista del hospital y el auto secuestrado
La fiscal de la causa, María Laura Riccardo, avanza con la imputación de uno de los principales detenidos: Luis M., de 42 años. Este hombre había ingresado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) el mismo viernes con una herida de bala en el tórax. Tras recibir el alta médica, fue trasladado de inmediato con fuerte custodia policial.
El drama del compañero y el misterio del arma
Mientras la Justicia busca esclarecer quién disparó y bajo qué circunstancias exactas, la atención médica sigue puesta en el cabo Emilio Gómez Villafañe, de 34 años.
El efectivo, oriundo de Santiago del Estero, permanece internado en el área de terapia intensiva del Hospital Italiano. Recibió dos balazos en el abdomen, lo que le provocó gravísimas lesiones que obligaron a someterlo a una cirugía de urgencia y a mantenerlo intubado.
Según voceros de la propia fuerza, Manfredi, Gómez Villafañe y un tercer oficial habían acudido a identificar a un grupo de personas cerca de un pasillo de Villa Banana cuando fueron emboscados a tiros. Solo uno de los tres agentes resultó ileso.
En medio del dolor institucional y familiar, los peritos confirmaron uno de los detalles más alarmantes de la escena del crimen: cuando las autoridades llegaron para asistir a la víctima fatal, descubrieron que Manfredi estaba tendido en el suelo sin su pistola reglamentaria, un arma que hasta el momento no ha podido ser recuperada.
























