


“Si algo hemos perdido como iglesia en estos últimos tiempos, es la mística de la comunión evangelizadora”
Vientos Tucumanos Noticias

Mons. José Antonio Díaz, Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción - Homilía del domingo 14 de junio


Homilía de Mos. José Antonio Díaz.
Como en Pentecostés, la solemnidad de la Santísima Trinidad, Corpus Christi. Volvemos al llano, diríamos, y vemos a Jesús que, cumpliendo con la voluntad del padre, nos muestra, en 1º lugar, cuál es el motivo fundamental por el cual él se hizo hombre y dio su vida por nosotros. Es una escena en donde podemos ver en síntesis el porqué de la proximidad de Jesús, la proximidad de Dios con nosotros, que podría habernos salvado de otra manera, y, sin embargo, prefirió este modo más cercano y más comprometido, más visible y, sobre todo, más sensible para la humanidad, no solo con la palabra, sino también con con su vida. En esta escena aparece cómo, de pronto, Jesús, que recorría las ciudades y los pueblos enseñando, proclamando la buena noticia, siente compasión por esta comunidad. Y podríamos decir que la compasión de Dios es el motor que lo lleva a acercarse a la humanidad para redimirla, para salvarla.
Y esa debe ser también la motivación primordial de nosotros como iglesia. Muchas veces pasamos del llamado que recibimos en el sacramento del bautismo a ser discípulos misioneros de Jesús, que muchas veces lo hacemos nada más que como una especie de cumplimiento de ciertas exigencias en la fe cristiana. Pasamos a las metodologías pastorales para ver probando cierta eficiencia en ciertos métodos pastorales para anunciar el evangelio. De hecho, hemos transitado distintos caminos a la hora de responder a las necesidades concretas de la gente y del pueblo de Dios y de la sociedad. Pero muchas veces hemos omitido la experiencia fundante de la misión, que es la compasión.
Y esto no solo referido a la iglesia como institución, organización, también pasa por nuestra tarea de pastoreo en el ámbito de nuestras familias. Padres de familia que cumplen con la misión que tienen, nada más que en lo esencial, sin la compasión y sin la la aproximación que hace falta para entender a quién nos estamos dirigiendo. Eso normalmente genera actitudes insuficientes, porque lo que nosotros hacemos muchas veces responde nada más que al deber ser, pero muchas veces dejamos de lado esta este vínculo empático, pero realmente pasional, que tiene que transformar no solo la vida de aquel que educa, sino también la vida de aquel que es pastoreado. Como en Ezequiel, en el antiguo testamento, Dios se compromete luego de que ve que sus líderes religiosos fracasan en su intento de conducir al pueblo de Israel, él dice, yo mismo voy a pastorear a mi pueblo. Estaban como ovejas que no tienen pastor.
Y muchas veces, cuando uno ve ciertas personas que deambulan por la vida sin sentido, y que no encuentran una razón fundamental por qué vivir, uno descubre que aquí faltó pastoreo, faltó cercanía, faltó proximidad. ¿Qué es la proximidad que el mismo señor nos muestra en este domingo? Haciendo notar que es esa la forma de pastorear que él tiene, y es la forma de pastorear que nos pide a nosotros. Antes que nada, compasión. En segundo lugar, proximidad, caminar junto al lado del otro, muchas veces sin dar demasiadas orientaciones, pero sí dando señales de ese compromiso cercano que el señor muestra en este evangelio.
Pero junto con esto, el señor constata que la cosecha la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. A esa compasión hace falta también poner medios de evangelización, que tiene que ver con la organización, llamar colaboradores, convocar a otros que hagan la tarea evangelizadora para luego enviarlos reproduciendo lo mismo que él mostró, inicialmente, que es caminar en medio de la gente, aproximarse, ser cercano, y, a la vez, sanar las enfermedades y dolencias, proclamando la buena noticia del reino. En esa organización, Jesús elige a determinadas personas, 12 en particular, que el apóstol Mateo va describiéndolos de 2 en 2, Casi como diciendo de entrada, esta misión, esta tarea que hay que encomendarle a los colaboradores tiene que ser hecha en un contexto de comunidad y de trabajo mancomunado con otras personas, no una misión unipersonal, sino comunitaria.
Y en ese trabajo comunitario, ir generando también comunidades. Si algo hemos perdido como iglesia en estos últimos tiempos, es la mística de la comunión evangelizadora.
Esa mística que tiene que ver con, no solo ir a los demás, sino ir de 2 en 2, ir en comunidad, generando comunidades. Y, si bien tenemos comunidades muy amplias, como ser una comunidad parroquial es una comunidad muy amplia, necesitamos ir encontrando esos ámbitos más pequeños, en donde cada 1 se sienta inserto y se sienta formando parte de esa comunidad. Con lo cual, estamos diciendo, hace falta generar espacios de mayor cercanía para que ese caminar no tenga la sensación de vivir en soledad, trabajar en soledad y trabajar solo individualmente, que muchas veces los cristianos cometemos el error de de perdernos muchas veces en el esfuerzo, en un esfuerzo unipersonal sin generar los vínculos necesarios para la transformación, no solo personal, sino también comunitaria y social. En ese sentido, este, distribuir tareas está hecho de una manera personalizada. Estos apóstoles que son llamados, son llamados cada 1 por su nombre.
El señor personaliza, no masifica. No dice, a ver, venga a este grupo por aquí, que van a que van a van a empezar a trabajar en tal cosa. Va nombrando a 1 por 1, en donde cada 1 responde personalmente, y quienes son llamados no son elegidos mediante un un casting de de intachabilidad, porque, en el fondo, 1 mira la vida de quienes son llamados y de lo que va a ocurrir después y que el señor lo sabía, cada 1 de ellos con características que podríamos decir en algunos casos se contradice con la misión que se les va a encomendar. Nosotros seguramente hubiéramos puesto muchos peros a la hora de la elección que el señor hace, y sin embargo, a estos 12 es a quienes el señor llama, y a estos 12 es a quienes el señor envía. Y la escuela de formación es la misma misión en la que ellos tendrán, pondrán en en en juego su disponibilidad, su entrega, su fraternidad, la capacidad de trabajar en la misma sintonía que aprendieron de Jesús.
Eso es necesario preguntarnos, a ver en qué medida yo me he dado cuenta siquiera de que soy 1 de estos llamados. El señor me ha llamado, me ha elegido y me ha enviado. Y esta falta de trabajadores no es porque no haya, sino porque los que deberíamos estar llamados a conciencia estamos mirando para otro lado. Y el pastoreo que el señor hace, que, como escuchábamos en la 1º lectura, tiene que ver con la escucha de la palabra de dios, porque es el mismo dios que nos pastorea, y cada vez que nosotros leemos un texto de la palabra de dios, estamos siendo pastoreados por él. Esa ese vínculo de escucha y de dejarme y de disponibilidad para dejarme pastorear por él tiene que ver con esta respuesta básica inicial que todos estamos llamados a dar.
El trabajo es mucho, pero no lo podemos hacer cada 1 por su lado, tenemos que hacerlo en comunión los unos con los otros, empezando por los ámbitos más pequeños, como ser la propia familia, el propio barrio, la parroquia, en donde cada 1 tendrá que responder en la medida de la gracia que ha recibido y en la medida de la generosidad que lo puede caracterizar. En este domingo, el Señor nos invita a pensar justamente esto, él es el buen pastor que da la vida por su pueblo, y a nosotros se nos invita a ir, vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel, no vayan a regiones paganas ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Por el camino proclamen que el reino de los cielos está cerca, sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
Este envío está hecho con un fuerte empoderamiento del pueblo de dios, que mediante la oración, la prédica de la palabra de dios y las acciones concretas liberan, sanan, levantan, ayudan, acompañan, y en esa tarea nosotros estamos dando vida, esa vida que el pueblo de dios pudo haber perdido por una especie de actitud rutinaria en la que de a poco vamos matando al espíritu que ha sido derramado en nosotros y que nosotros necesitamos recuperar.
Que este domingo sirva, sobre todo, para pedirle al señor que nos haga conscientes de la misión que hemos recibido. Pero, a la vez, también se nos pide orar para que haya más obreros en la mies, pedir para que haya más trabajadores en el reino. Y no solo más sacerdotes, diáconos, misioneros, religiosos, religiosas, sino también laicos comprometidos, porque quizás allí está en gran parte, o en eso se juega en gran parte la misión de la iglesia hoy, porque son la punta de lanza, porque están en el mundo, y porque son los que inmediatamente tienen que responder a preguntas concretas, y por eso la necesidad de que se y esté suficientemente formados para dialogar con el mundo, no ponernos a discutir y a debatir, sino dialogar en un contexto de encuentro interpersonal. Podemos tener muchos desencuentros con el mundo de hoy, pero es mediante un diálogo y un tono acogedor, cómo se pueden decir las verdades más fuertes para que sean aceptadas de la mejor manera. Creo que ha sido un ejemplo la visita del del Papa León en España, un país que va perdiendo de a poquito sus raíces cristianas, y que él, con mucha delicadeza, grandeza, serenidad, dulzura hasta podríamos decir, les cantó las cuarentas y ellos lo terminaron aplaudiendo durante 7 minutos.
Cuando el papa les estuvo diciendo justamente todo lo que lo que habían hecho mal en ese ámbito legislativo, aprobando la ley del aborto, cultivando más la cultura de la muerte que la cultura de la vida, no respetando la dignidad humana, etcétera, y eso extensivo, por supuesto, a tantas otras naciones, como también tendríamos que decirlo en la nuestra. De manera que evangelizar hoy es desarmar también las palabras, como él mismo lo pide, para que nuestro encuentro con el mundo no sea una experiencia traumática y de enfrentamiento de de de facciones o de de grupos ideologizados, sino la capacidad para hablar y compartir y dialogar y encontrar caminos en común. Que el señor nos ayude para que podamos aprender de él, en 1º lugar, a compadecernos de la necesidad de su pueblo. En 2º lugar, a descubrir la riqueza que hemos recibido para ponerlo al servicio. Y en 3º lugar, la generosidad para compartirlo y darlo a los hermanos.


Papa León XIV: En la Santísima Trinidad descubrimos que “cada criatura está hecha para la comunión”

El Papa León XIV bendecirá una misión humanitaria hacia Ucrania liderada por tucumanos

El arzobispo de Buenos Aires García Cuerva pidió una clase dirigente que se anime al diálogo: “Basta de arengar la polarización”

Tedeum en Tucumán: “gritos que molestan” y seis palabras clave en la homilía

El Papa León XIV celebra Pentecostés pidiendo al Espíritu Santo que "nos salve del mal de la guerra"

Los exorbitantes precios de reventa para el partido inaugural del Mundial 2026: piden hasta u$s21.000

Gianni Infantino homenajeó a Enrique Macaya Márquez en la previa del Mundial 2026

"Concepción es grande; que la gente crea, vamos a hacer el trabajo para le sueño de ser campeones"

Alpachiri prioriza la perforación del pozo de agua y relega el festival del 9 de julio








