En los fundamentos, Courel remarcó que la corrupción no produce únicamente un daño patrimonial individualizable. “El desvío de fondos, el otorgamiento de ventajas indebidas o la manipulación de decisiones públicas pueden lesionar el patrimonio estatal, la igualdad en el acceso a bienes y servicios, el funcionamiento regular de las instituciones y los derechos de comunidades enteras. Por eso, la dificultad para identificar una víctima individual no puede impedir la participación de organizaciones cuyo objeto estatutario se vincule con la transparencia, la rendición de cuentas, las instituciones republicanas, la lucha contra la corrupción, la protección del patrimonio público o los derechos colectivos afectados”, desarrolló.










Uno de los requisitos expresos incluidos en la propuesta es el de no haber ocupado cargos en el PE ni haber sido autoridad partidaria.









