
Mons. Díaz: “La verdadera riqueza proviene de Dios y se manifiesta en la justicia, misericordia y pureza de corazón”
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El Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, reflexionó sobre la parábola del sembrador este domingo en la Iglesia Catedral, en Concepción.
RELIGION 12 de julio de 2020
Vientos Tucumanos Noticias




Monseñor José Melitón Chávez, una vez más se dirigió a los fieles a través de la pantalla de Canal 5 de Súper Canal, como en el transcurso de toda la actual cuarentena que vivimos en la provincia, lo que prohibió la Celebración de la Misa presencial.


Partes de la homilía de Mons. Melitón Chávez:
La palabra domingo significa día del Señor, los domingos están hechos para resucitar, para empezar de nuevo, día en que la comunidad cristiana es decir cada uno de nosotros, volvemos a la fuente de nuestra vida, que es nuestro bautismo, que es Jesucristo, su palabra, la eucaristía.
Los domingos están hechos para resucitar, para empezar de nuevo, nos carga de esperanza que nos pone en camino de una manera nueva. En cualquier circunstancia por más difícil que sea.
La esperanza es la virtud que nos hace caminar hacia adelante, empujando en cierta forma la fuerza de la fe y del amor, siempre la esperanza es pequeña, siempre es un pequeño habito de nuestra vida que es mucho más que un simple optimismo humano. Es esa esperanza que se nos ha dado por Jesucristo nuestro Señor.

Dios nunca deja de sembrar en nosotros, cada uno de nosotros de una manera u otra sembramos, por ahí tenemos una pequeña huerta o un pequeño jardín o maceta, en donde uno pone la confianza abonando la tierra, la riega y espera que eso de flor o frutos, cuando estamos pendiente de esa plantita, con su crecimiento, estamos haciendo algo que nos humaniza totalmente, nos pone en sintonía con la creación.
Jesús le enseñó a la gente con parábolas que son hechos de vida y que los hace hablar de las cosas más superiores, más hermosas, del misterio de Dios y de los hombres. El reino de Dios se parece a un sembrador que un día salió a sembrar, pero este sembrador no era un especialista, como cualquier agricultor que va tirar la semilla al boleo, sino que este sembrador es muy generoso, demasiado confiado.
Unas semillas cayeron en la orilla del camino otras en medio de las piedras, otras en medio de las espinas y otras cayeron en tierra buena, tierra fecunda.
La semilla es la palabra de Jesús, es Jesús, Él es el sembrador y también la semilla, no falla, esa es la certeza que tenemos. Muchas veces podrán caer en terrenos difíciles, pero después esos terrenos con la fuerza de Jesús se transformaran en tierra buena.
Esto es lo que nosotros esperamos, que esta semilla que es Cristo, la gracia del bautismo, su palabra, que es sembrada cotidianamente en nuestra vida de frutos.
Este domingo le decimos al Señor, es verdad que a veces la palabra en mí ha durado lo que dura una semilla a la orilla del camino, que ni bien toco el suelo ya el pájaro se la llevo. Es verdad que mi vida es superficial, capaz que estaba en otra, distraído, distraído en cualquier cosa y no he centrado mi vida en la palabra.
Es verdad que muchas veces he tenido esa vida superficial como la suerte de la semilla en medio de las piedras, y cuando sale el sol la quema, es verdad Señor a veces soy como ese terreno pedregoso.

Es verdad que a veces también la circunstancia que vivimos, la incomprensión, la persecución que un cristiano noble, sencillo, humilde, puede experimentar en la calle, en su casa, en el ambiente de trabajo, a veces ahogan y uno se viene abajo, la verdad que no siempre respondemos con generosidad, pero Señor queremos ser tierra fecunda.
No importa que sea poco o mucho, lo importante es que pueda dar frutos, ¡Jesús vuelve a confiar en nosotros!, no hace falta ni que se lo digamos ya que el Él, hoy siembra nuevamente en nosotros.
¡La siembra es hoy! Y hoy también tiene que ser nuestra respuesta al señor, aquel que vive esto se convierte necesariamente en sembrador, solamente siembra el que tiene expectativas, el que tiene esperanzas. El que no espera nada de nadie, ni de Dios ni de la tierra, no siembra se queda, o se queda criticando amargamente, anda buscando como sacar provecho de los otros.
“El que siembra tiene esperanza, vuelve a sembrar, vuelve a empezar, eso es un domingo, un domingo de siembra de esperanza”.


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