"La muerte es también la falta de justicia y responsabilidad, de quienes han sido puestos por el pueblo para custodiar la paz y la justicia"

RELIGION 01 de noviembre de 2020 Por Vientos Tucumanos Noticias
El Obispo Melitón Chávez, se refirió a las muertes que se están produciendo en la calles de Tucumán. "No podemos permitirnos adormecer nuestra conciencia, naturalizando el mal reinante".
josé melitón chávez obispo monseñor
José Melitón Chávez - Obispo de la Diócesis Santísima Concepción

En el día de todos los Santos, el Obispo Melitón Chávez celebro la Santa Misa en la Iglesia Catedral en la ciudad de Concepción, Celebración televisada por Canal 5 de Tucumán, el pastor de la Iglesia católica, se refirió a las muertes causadas por la pandemia y también a las muertes que injustamente vivimos en las calles de nuestra provincia. Claro mensaje a los gobernantes.

Parte de la homilía de Mons. José Melitón Chávez:

Hoy domingo de todos los Santos y mañana día de los Difuntos, la Iglesia los invita a través de su apalabra a levantar la mirada al cielo. Para recordar que somos peregrinos, que todos venimos de Dios, de su amor y vamos hacia él. “Somos en la tierra semilla de otro reino”

En estos tiempos de pandemia sentimos muy fuerte que somos frágiles, buscamos cuidarnos y cuidar a las personas que queremos, porque queremos sobrevivir. Diariamente estamos recibiendo noticias de alguien nuevo que se enfermó, y también de otros que han fallecidos recientemente, hoy levantamos la mirada al cielo.

Eucaristia 3Mons. Melitón Chávez volvió a celebrar la Santa Misa desde la Iglesia Catedral  

Violencia Fratricida

Los casos están, los de ayer una docente que fue asesinada en la Capital, y el mismo que la mato, se mato. La muerte en la calle, la sangre en la calle.

Hace unos días más, la muerte violenta, triste, injusta de esta niñita y la muerte también violenta y tenemos que decirlo injusta también de su asesino.

Son muertes que si se podrían haber evitado, lo sabemos, no han sido muertes que representan solo una desgracia, sino una responsabilidad de quienes tendrían que haber actuado a tiempo, para evitarlo y que hoy deben hacerse cargo. Con todo lo que significa hacerse cargo, la muerte hermanos, es también la falta de justicia y responsabilidad de quienes han sido puestos por el pueblo, para custodiar la paz y la justicia.

Eucaristia 2Acostumbrarnos al mal, es morir una muerte no digna. Aseguró el Obispo 

Eso es muerte, tenemos que decirlo. Porque es haber muerto a lo más noble de nuestra vida, que es la belleza de la vida, la custodia de la vida. No podemos permitirnos adormecer nuestra conciencia, naturalizando el mal reinante.

Nuestra vocación a la santidad, es vocación a la belleza, al bien mayor, a la verdad, a la justicia y a la paz, a todo lo que hoy nos dicen las Bienaventuranzas, felices los que trabajan por la paz, los que tienen hambre y sed de justicia, felices aquellos que se dejan perseguir por buscar un mundo mejor, felices los que perdonan, los pacientes, los que lloran, los pobres.

No podemos apagar ese deseo de lo bueno y de lo santo, que hoy se tiene que dar hasta socialmente entre nosotros,  nos entristece el hecho de no tener señales de  justicia de paz, de alegría y nos indigna. No hay que bajarse de esa indignación, porque significa que verdaderamente estamos creyendo en el amor.

Si yo digo creo en el amor, en lo bello, en lo justo, y no me interesa o descuido y digo que eso es cosa de otro, cuando vemos que la muerte, que la sangre derramada en las calles y no se preocupan los que se tienen que preocupar, si yo no hago nada, no digo nada, sino nos juntamos para hacer algo (en paz por supuesto), estamos consintiendo esa muerte y estamos pronunciando un evangelio que no vivimos ni hacemos vivir.

Acostumbrarnos al mal, es morir una muerte no digna. O trabajamos luchando por la paz o somos cómplices de una mentira que oculta la belleza de Dios. Hermanos renovemos nuestra vocación a la santidad. No descuidemos esta sociedad nuestra, trabajemos por lo bueno, por lo bello, por lo santo.

Eucaristia 1¡Qué María Inmaculada nos guié, nos aliente, para no bajarnos del camino de la santidad!

¡Qué María Inmaculada nos guié, nos aliente, para no bajarnos del camino de la santidad!

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