En el día de Cristo Rey: Los Sacerdotes renovaron su promesa y hubo bendición de los Santos Óleos

RELIGION 23 de noviembre de 2020 Por Vientos Tucumanos Noticias
El Obispo Melitón Chávez, celebró la Misa Crismal, la cual no pudo ser celebrada en Semana Santa. Participaron todos los sacerdotes de la Diócesis de la Santísima Concepción.
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Mons. Melitón Chávez celebró la Misa con la presencia de todos sus sacerdotes

HOMILÍA EN LA MISA DE CRISTO REY DEL OBISPO JOSÉ MELITÓN CHÁVEZ 

Queridos hermanos sacerdotes, diáconos y seminaristas, hermanos todos. 

Hoy celebramos la  Solemnidad de Cristo Rey del Universo, concluyendo de esta manera el año litúrgico  y preparándonos para comenzar el Adviento con la Novena a Nuestra Madre Inmaculada el próximo domingo. 

Es una alegría poder celebrar este acontecimiento junto ustedes queridos sacerdotes porque hoy podremos  hacer algo que nos estábamos debiendo hace meses: La renovación de las Promesas Sacerdotales y la Bendición de los Óleos, que normalmente realizamos en la Semana Santa con la compañía de nuestro pueblo. 

Si bien hace ya casi un año que estoy con ustedes, es este un encuentro muy esperado por mí: poder celebrar la Eucaristía  juntos. Es un acto de Esperanza culminando un año más que difícil para nuestra gente, para todos y para nosotros también. 

Crismal 3Mons. Melitón Chávez bendijo los  Santos Óleos, ceremonia tradicional de la Misa Crismal 

La palabra del Evangelio nos presenta la figura de Cristo como  Rey, como Rey Pastor en esta parábola del Juicio final en el que todos habremos de comparecer ante el Señor para ser examinados en el Amor. 

Cuando transitamos por este mundo podemos tener la sensación que da lo mismo todo, ser bueno que malo, ser justo que injusto, ser compasivo o despiadado. Cuántas veces ante un llamado a la solidaridad con las personas enfermas,  o solas, lo a los que están presos, la pensamos dos o  tres veces, porque a veces puede resultarnos hasta peligroso. ¿Adónde está el peligro? “El único peligro es no amar”, nos dijo hace poco el Papa. 

En estos tiempos de protocolos para todo, recordamos que el mismo Francisco nos habló hace dos años en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate  (“Alégrense y exulten”) de un Protocolo de la Santidad,  algo así como un instructivo o una guía  para entrar en el cielo, un protocolo según el cual seremos juzgados. Se refería justamente a esta página del Evangelio que acabamos de escuchar. 

Crismal 2De la Celebración participaron todos los sacerdotes de la Diócesis de la Santísima Concepción 

Partiendo de la Bienaventuranza Felices los Misericordiosos nos recuerda esto de “Vengan Benditos de mi Padre….. porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber, estaba desnudo y me vistieron, no tenia casa y me alojaron, estaba enfermo, estaba preso..y me vinieron a visitar

También San Juan Pablo II nos decía al comenzar el nuevo milenio que “si verdaderamente hemos partido de la contemplación del rostro de Cristo…hemos de reconocerlo también el el rostro del pobre” y que el texto de Mt 25 no es una simple invitación a la caridad:…” “es una página de Cristología en la que se revela el verdadero rostro de Cristo y un llamamiento a reconocerlo en el rostro de los  más insignificantes , los olvidados, los que no tenemos en cuenta o  los hemos puesto  en la vereda del frente para que no nos  inquieten. 

Hermanos sacerdotes: somos discípulos de este Jesús que es Rey y Pastor, nuestra misión no puede ser otra que la de edificar la comunidad cristiana según esta guía maestra, este protocolo de santidad auténtica. 

Crismal 1Cristo Rey  en conjunto con la celebración de la Misa Crismal 

Pero sobre todo como sacerdotes nos toca reproducir la presencia  de Jesús como  Rey Pastor. Volvamos a escuchar al profeta Ezequiel:  “Yo mismo voy a buscar a mi  rebaño  y me ocuparé de él…me ocuparé de mis  ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado en un día de nubes y de tinieblas.. las llevaré a descansar. ..Buscaré a la que se perdió, haré volver a la descarriada, vendaré a la  herida, curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta..las apacentaré con justicia..voy a juzgar entre oveja y oveja..”

El Pastor es Rey y Juez. Viene para poner las cosas en su lugar, no para dejar las cosas como están. Percibimos en nuestro pueblo un cansancio y un agobio, una necesidad de ser pastoreado, de ser iluminado, restaurado en sus fuerzas y en su ilusión, de ser nuevamente puesto en camino, vuelto al rebaño para beber el agua fresca del Amor gratuito de Dios, de ser alimentado y también la necesidad de ser corregido. Y no sólo  por las devastadoras consecuencias de la  pandemia sino sobre todo por  la corrupción reinante en todos los ámbitos de la  sociedad que últimamente se puso más de manifiesto. Todo tiene que ser restaurado, todo tiene que volver a Dios, “para que Dios sea todo en todos”, como dice Pablo a los Corintios. 

Nos preguntamos: ¿Dios es todo en nuestra convivencia cotidiana? ¿Dios es todo en el ámbito político? ¿Dios es todo cuando  se acomodan discursos e intereses para optar por una ley que autoriza a dar muerte del niño no nacido?

No hermanos. El Evangelio es claro, es sencillo, abarca no sólo a los otros  sino  también a uno mismo, a mí. Abarca no sólo a la piedad individual sino también a nuestro  comportamiento social. Alcanza también  a la vida política y social. ¿Puede quedar algo fuera del alcance del Reinado de Cristo si El es Rey Universal, de todos y de todo. Nada puede quedar fuera afuera de Él. 

CrismalLa celebración tuvo lugar en la Iglesia Catedral  en la Ciudad de Concepción 

Por eso también abarca la vida sacerdotal nuestra coherencia real  con el Evangelio. A los primeros a quienes tiene que interpelar esta Buena Noticia es a nosotros sacerdotes llamados y ungidos, para llevar la luz allí donde sea necesario, iluminar, aunque por eso  seamos cuestionados y hacerlo con valentía, revisando juntos nuestra vida, atreviéndonos a iluminarnos y corregirnos mutuamente. ¿Dios es todo en vos? ¿Dios es realmente todo en mí? O existen otras cosas que opacan la alegría de ser todo  de Dios y todo de nuestra gente.

Corregirnos mutuamente. Hoy quiero decirles esto con toda la fuerza.  Llegará el día en que lo podremos hacer con libertad y humildad.

Lo más difícil del ser Pastor es corregir, y corregir  con amor, corregir también al hermano  sacerdote y algo más difícil aún es dejarse corregir con humildad por el otro. Dejarse corregir sin exigir condiciones al que me corrige, basta que sea una hermano. 

Dejemos que Dios sea todo  en todos y en todo. Acojamos el reinado del Cristo en nuestros corazones. Yo me atrevo  a  decir que es lo que hoy más necesita nuestro pueblo de nosotros. 

Somos pocos, eso no importa tanto, como la necesidad de que renovemos nuestro  compromiso  de vivir en la verdad de nuestro ministerio. 

Crismal 4La celebración fue de modo presencial cumpliendo los protocolos establecidos 

Por eso está prevista litúrgicamente año tras año  esta renovación. Porque nos pasa a todos. Como los esposos tienen necesidad de  renovar día a día su amor esponsal, porque a veces el amor primero se opaca, se destiñe, pierde su sabor.  Por eso,  los  compromisos más nobles necesitan ser devueltos a su brillo original. 

Hoy es Cristo Rey, hoy es el día. Lo necesitamos nosotros. Lo  necesita nuestro pueblo. 

María Inmaculada, hacé que nosotros también seamos como nuestra diócesis: Marianos, Eucaristicos y Misioneros. Amén

 

 

 

 

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