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Mons. Diaz: "Es la gracia de Dios la que nos convierte, la que permite que nuestro rostro sea resplandeciente"

Cualquier camino de transformación interior que nosotros pretendamos durante esta cuaresma no se podrá dar sin la gracia de Dios. Recordó el Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, José Antonio Diaz.

RELIGION 25 de febrero de 2024 Vientos Tucumanos Noticias Vientos Tucumanos Noticias
Misa 2
Celebración Eucarística del segundo domingo de cuaresma en la Iglesia Catedral - Concepción 

Homilía de Mons. José Antonio Diaz:  

Queridos hermanos, en este camino cuaresmal que hemos iniciado, en este segundo domingo de cuaresma, aparece la meta hacia la cual estamos caminando. Porque cualquier caminante, cuando comienza a transitar el camino, la primera pregunta que se hace es, ¿a dónde voy? ¿Qué quiero? ¿Qué busco? ¿Qué orientación voy a darle a mi vida? Y el domingo pasado, el miércoles de ceniza, y el domingo pasado y estos días, estamos pensando mucho en el tema de la fragilidad humana que necesitamos fortalecer con nuestra penitencia, con nuestro ayuno, con nuestra caridad, con nuestra oración. 

Y eso de trabajarnos en esos pilares de la vida espiritual, nos hace mucho bien. Pero incluso ahí, cuando podemos vislumbrar cuáles son las acciones primordiales de la cuaresma, podemos no tener en cuenta que todo tipo de transformación, cualquier conversión que nosotros busquemos, transfiguración, no se hace sin la ayuda de la gracia de Dios. Es la gracia de Dios la que nos convierte, es la gracia de Dios la que nos transfigura, la que nos ilumina, la que permite que nuestro rostro sea resplandeciente, que nuestra disposición sea según el amor que Él nos ha dado. Y todo el trabajo para consolidar el cuerpo virtuoso que debe dominar en nuestra vida cristiana no sería posible sin esta gracia que recibimos. Porque si no, estaríamos cayendo en la confianza más en nuestras fuerzas que la confianza en Dios. Cualquier camino de transformación interior que nosotros pretendamos durante esta cuaresma no se podrá dar sin la gracia de Dios. Esto es bueno decirlo, la iglesia lo tiene programado estratégicamente para que luego de considerar que de polvo somos y al polvo volveremos, que necesitamos convertirnos, que estamos en situación de tentación permanente como hemos escuchado el domingo pasado, que siempre lo contemplamos el primer domingo de la cuaresma, aparece ahora la meta, el hacia dónde, qué queremos, qué buscamos. 

Misa 1Celebración Eucarística del segundo domingo de cuaresma en la Iglesia Catedral - Concepción 

Muchas veces nosotros nos hemos enredado en quedarnos contemplando los aspectos negativos y siempre ponemos cara mustia, cara melancólica en la cuaresma, pensando que de esa manera podemos llegar a estar como pagando los pecados que cometimos o cosas por el estilo. Y por eso ponemos mucho el acento en actos de piedad que muchas veces no son más que gestos externos, o actos de misericordia con el hermano que incluso pueden llegar a ser actos en los que nos buscamos a nosotros mismos más que buscar al otro. Por eso en este domingo aparece pedagógicamente, aparece la luz de la resurrección de una manera anticipada para que los discípulos en el momento de la oscuridad, en el momento de la cruz, de la muerte, de la sepultura, ellos tengan confianza. 

A pesar de esto y a pesar de que ellos vieron anticipadamente esa luz de la resurrección, sin embargo en el momento del dolor, en el momento de la cruz, lo abandonaron. Por eso vale la pena recordar que es esto lo primordial que tenemos que recordar en la lucha cotidiana contra el pecado, contra nuestra fragilidad, contra todo aquello que pareciera ser no podemos superar, porque eso nos supera o lo que sea. Es la gracia de Dios en la que tenemos que confiar. Y en eso ya hemos reflexionado respecto de la necesidad que tenemos de identificar cuáles son las virtudes que necesitamos consolidar y cada uno sabe perfectamente que debe trabajar. Cada virtud que corresponde a la erradicación de una tendencia pecaminosa o una tendencia quizás consolidada en mi vida, que me caracteriza, la tenemos que implementar como parte de esta luz que estamos llamados a mostrar. La evangelización se hace sobre todo por atracción, no por imposición ni por proselitismo.

MisaEl Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, José Antonio Diaz.

Nosotros mostramos lo bueno que Dios nos ha dado y cuando ponemos el acento en todo lo bueno que Dios nos ha dado descubrimos que tenemos implícita una vida de bondad que tiene que aparecer sobre todo en un conjunto de virtudes que me deben caracterizar, que pasan principalmente por actitudes, por palabras, por gestos, por actos, que se tienen que hacer visibles en lo cotidiano. Eso virtuoso de nuestra vida espiritual se lleva a cabo con la práctica. 

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