El mundo del automovilismo de luto: Falleció el múltiple campeón Rubén Posse

Después de pelearle al Coronavirus por mucho tiempo, su cuerpo dijo basta y falleció cuando estaba internado en la terapia de un sanatorio de Concepción.
rubén posse
Foto / Motorplus Tucumán

Durante el tiempo de un mes aproximadamente, Rubén Antonio Posse se encontraba internado luchando por su vida luego de haber contraído al Coronavirus. Finalmente, en la mañana de este domingo su cuerpo dijo basta y Posse falleció siendo asistido en un sanatorio de la capital tucumana.

Rubén nació el 12 de enero de 1967 en la ciudad de Concepción y tuvo una destacada carrera deportiva en el mundo del automivilismo.

Un poco de la historia de Rubén Posse, narrada por él mismo

“Cuando tenía 14 o 15 años, salieron las motos 50cc y varios de mis amigos tenían una. Entonces le dije a mi papá que quería una, pero me dijo que no. Como buen adolescente rebelde, le insistía. Un día me dijo ‘moto no te voy a comprar’, entonces ya medio de caliente le dije, ‘entonces quiero un karting para correr’. Mi hermano ya corría, pensé que se iba a calentar, pero me dijo ‘bueno, prefiero eso a una moto’. Así que ahí conseguí mi primer kart, un Vara con motor 180ccc. Y así empecé. Cuando lo hice tenía 17 años y era algo inusual. Se corría en circuitos callejeros, la mayoría de los pilotos eran de más edad, era raro para ellos ver un piloto de mi edad. Me acuerdo que había dos categorías. La más importante, en la que estaban los experimentados, y la categoría Novicios, en la que corrían los que no tenían experiencia. Ahí comencé. Lo bueno era que a los que ganaban en Novicios los dejaban correr en la principal, y como yo empecé a ganar, podía correr, aunque largaba último”.

“Cuando comencé a ganar se puso más difícil. En esa época no se pesaban los karts, pero como yo era flaquito decían que les ganaba por el peso. Corrí contra los García Hamilton, ‘Lito’ Mohamed, Cusumano, Daniel Ale, Collado. Todos eran picantes. Aprendí mucho de ellos".

“Corrí varios años y siempre con pilotos buenos. Hubo épocas en que corrí contra Roberto Sánchez, Guchea, el “Cóndor” Sánchez".

Su debut en el rally tucumano

“En el año 89, mi hermano ‘Rulín’ tiene el accidente y deja de correr. Arreglamos el auto y debuto en el rally a fines del 89 en Concepción. Se hacia el sábado el súper especial en el parque La Joven Argentina, y el domingo ida y vuelta hasta Las Estancias. Debuté ganando mi categoría, pero realmente por suerte se quedaron o tuvieron problemas todos los buenos"

"En el 90 ya me meto de lleno en el rally. Al principio me costó porque corrí contra mí mismo, cada curva era un desafío y no medía las consecuencias. Una vez en El Cadillal volqué porque iba en la tierra de un auto que alcancé y me pasé en una curva. Dimos varias vueltas y quedamos agarrados en un árbol. Después fui aprendiendo y la experiencia me llevó a manejar cada carrera de acuerdo a cómo venía".

“Es fundamental en esto el navegante. Cuando tenía uno nuevo me tomaba mi tiempo para conocerlo y agarrar confianza. Lo único que yo le pedía es que sea sincero: si estaba perdido que me avise y yo vería qué hacer. Comencé con Zárate, que era un mecánico del taller, con él corrí hasta el Mundial del 92. Después estuve con José Luis Cadiñanos, con Carlos Mora, con José María Drago y al final con Salomé Rodríguez y Fernando Tosi”.

Su anécdota en un mundial

“Me acuerdo en el Mundial del 93, cuando corrí con José Luis Cadiñanos, cuando largamos a las tres de la mañana de Tucumán en enlace y a las 8 ya teníamos la primera prueba en Deán Funes. Nos congelábamos en el enlace dentro del auto, íbamos con colchas, no se aguantaba el frío. Pasando Recreo había un señor saludando a los competidores con un fogón. Nosotros paramos y nos calentamos un rato. Corrimos todo el día, llegamos al “Chato” en Córdoba, al súper especial a las 11 de la noche. Recuerdo que en ese momento pensé, ‘esto no es lo que yo quiero’. En vez de disfrutar, estaba sufriendo. Terminamos la etapa, comimos, llegué al hotel, me senté en la cama y me quedé dormido con el buzo y las botas. Cuando me despierta José Luis eran las 6.30, no lo podía creer, era como si no hubiese dormido. Hacer un Mundial era tremendo. Comenzaba 15 días antes con la hoja de ruta, con mil anécdotas lindas y feas en el medio. En esa carrera ganamos varios tramos y los cordobeses me comenzaron a mirar distinto. Hasta Cosma, el preparador, se acercó y me preguntó si quería probar sus levas. Por supuesto que nadie me regaló nada, todo era esfuerzo y trabajo”.

Con información de Motorplus Tucumán

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